
Con la llegada del otoño empiezan a bajar las temperaturas, aumentan las lluvias y cambian las condiciones del terreno. Nosotros sacamos las chaquetas del armario, pero ¿qué ocurre con la maquinaria?
El frío también afecta al funcionamiento de la maquinaria de obra. Baterías, aceites, refrigerante, neumáticos o sistemas hidráulicos pueden comportarse de forma diferente cuando las temperaturas bajan, especialmente en equipos que pasan muchas horas trabajando o estacionados a la intemperie.
Por eso, una buena revisión y un mantenimiento adecuado son importantes para que la máquina siga estando lista para trabajar durante los meses más fríos.
¿Por qué cuesta más arrancar una máquina cuando hace frío?
Uno de los efectos más conocidos de las bajas temperaturas está relacionado con la batería. Con el frío, su rendimiento puede disminuir y, al mismo tiempo, el motor puede necesitar un mayor esfuerzo para arrancar.
En la maquinaria diésel, además, entran en juego elementos específicos del sistema de arranque en frío. Una batería en buen estado y una revisión periódica ayudan a evitar que una mañana especialmente fría empiece con una máquina que no quiere ponerse en marcha.

Aceite, refrigerante y otros líquidos: también notan el frío
Los líquidos son otro de los puntos importantes en el mantenimiento de la maquinaria durante el invierno.
El aceite del motor y los fluidos hidráulicos varían su viscosidad en función de la temperatura. Por eso es importante utilizar las especificaciones recomendadas por el fabricante y mantener los niveles adecuados.
También hay que prestar especial atención al sistema de refrigeración. Aunque solemos relacionar el refrigerante con evitar que el motor se caliente demasiado, también cumple una función fundamental cuando las temperaturas son bajas: proteger el circuito frente a la congelación, siempre que se utilice la mezcla adecuada.
Una revisión preventiva puede evitar problemas cuando llegue el frío de verdad.
Neumáticos, orugas… y un terreno que también cambia
No todo ocurre dentro de la máquina.
La llegada del otoño y el invierno suele traer lluvia, barro, humedad e incluso hielo. El terreno sobre el que trabaja la maquinaria de construcción puede cambiar completamente de un día para otro.
En máquinas con neumáticos conviene comprobar periódicamente su estado y presión, ya que esta puede variar con la temperatura. En equipos de orugas, el tren de rodaje también requiere una revisión adecuada.
Pero, sobre todo, hay que tener en cuenta las condiciones del terreno. Una máquina preparada para trabajar no elimina los riesgos de una superficie embarrada, helada o con poca adherencia.

Antes de empezar, unos minutos pueden marcar la diferencia
Cuando una máquina ha pasado varias horas parada a bajas temperaturas, no es recomendable exigirle el máximo nada más arrancar.
Realizar una inspección visual antes de comenzar la jornada permite detectar posibles fugas, daños o cualquier anomalía. Una vez en marcha, respetar las indicaciones del fabricante y permitir que los diferentes sistemas alcancen sus condiciones normales de funcionamiento ayuda a cuidar el equipo.
Son pequeños hábitos que forman parte del mantenimiento preventivo de la maquinaria y pueden ayudar a reducir averías y paradas inesperadas.
Preparadas para trabajar también en invierno
La preparación para el frío no empieza el día en que aparece la primera helada. El mantenimiento realizado durante todo el año es fundamental para que cada equipo llegue al invierno en buenas condiciones.
En Maquinza, nuestro servicio técnico propio se encarga de la revisión y mantenimiento de nuestra flota de maquinaria de alquiler, comprobando el estado de los equipos para que estén preparados para afrontar las diferentes condiciones de trabajo.
Porque las temperaturas cambian, el terreno cambia y cada obra es diferente. La maquinaria también tiene que estar preparada para adaptarse.
Y cuando llega el frío, estar lista para trabajar sigue siendo lo importante.
